Desde hace más de un año, son bastantes las preparaciones nacionales con steelies, o lo que es lo mismo, llantas de chapa modificadas. José Ramón (al que muchos conocen como Loboboyo) fue uno de los primeros en hacerse unas, pero lejos de darles un tratamiento básico les ha aportado una personalidad propia que es capaz de arrancar una sonrisa a todo aquel que se cruce con él.
El VW Golf MKII GTi 8v de tierras valencianas que os presentamos hoy tiene un encanto especial que no deja indiferente a nadie, gracias a múltiples detalles que su propietario ha ido incorporando. La carrocería blanca se ha intentado tratar de la mejor manera posible, procurando dar la sensación de que los años no han pasado por ella. Del mismo modo, los plásticos también fueron restaurados y se incorporó un techo solar nuevo y unas manetas de Porsche 944. La parrilla actual es una monofaro de FK pintada al estilo de la original del GTi, el parachoques delantero ha sido modificado, los intermitentes delanteros son unos smooked de FK con luz de posición, los faros son rayados con la mítica cruz y unos pilotos son de la marca Hella.
Sin duda, los elementos citados anteriormente confieren al vehículo un carácter propio, aunque el plato fuerte de dicha preparación son las steelies. Tras ponerle unas Ronal LS en 7,5x15, José Ramón fue más allá, intentando romper esquemas. Y lo consiguió. Optó por unas steelies en 8,5x15 –las llantas procedían de un Opel Astra y se modificó la anchura-. Primero se pintaron en gris y, posteriormente, el objetivo fue pulirlas al espejo, pero como eso fue prácticamente una misión imposible se buscó darle un toque de color y alegría a la vida (que en los tiempos en los que estamos de crisis no viene nada mal). Así pues, se pintaron en rojo y blanco –combinando con el exterior- y se les incorporaron las tapas originales de VW Golf MKII.
Y como no, la suspensión también fue sustituida, en esta ocasión, por un roscada KW variante 1 que permite que el coche circule más bajo. Además, las aletas fueron modificadas para evitar roces derivados de las nuevas medidas de las llantas.
En cuanto a mecánica, este aspecto tampoco se queda atrás. Junta de tapa de balancines, caudalimetro y la válvula de ralentí se compraron nuevas, alargando así la vida del vehículo. En cuanto a la frenada, los discos son de un Golf G60 y las pastillas son Brembo de 280 mm.
Y como no hay dos sin tres, o mejor dicho, no hay una preparación notable si el interior no está a la altura del exterior, aquí el trabajo también fue minucioso. Un volante deportivo, asientos de Porsche 944 restaurados y tapizados, así como los traseros de un VW Corrado, colocación de la fuente de audio donde estaba el cenicero, paneles tintados en negro, cuadro retroiluminado y cambio del color de la iluminación, y un retrovisor interior fotocromático de BMW E39 son los nuevo elemento.
En definitiva, José Ramón ha demostrado que por muchas preparaciones realizadas sobre la base un VW Golf MKII que existan todavía se puede sorprender en el panorama nacional y, por qué no, en el internacional. Y de qué mejor manera que arrancando una sonrisa que puede llegar a transformar el día.
Texto: Óscar Buetas
Fotos: José Ramón Navarro











































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